RIO ARGA

Sobre la revista

 

La iniciativa de publicar en Navarra una revista dedicada íntegramente a la poesía lírica se fraguó en un grupo de escritores afincados en Pamplona en la década de los años sesenta, compuesto por Jose Luis Amadoz, Víctor Manuel Arbeloa, Jesús Górriz, Hilario Martínez Ubeda, Jesús Mauleón y Angel Urrutia.

En el otoño de 1975, los promotores de la revista se entrevistaron con Miguel Javier Urmeneta, entonces director de la Caja Municipal de Pamplona, quien decidió apoyar el proyecto y se comprometió a costear íntegramente la edición de la revista.

Tras obtener las oportunas licencias, se aprobó la publicación de la revista con periodicidad trimestral. Según los fundadores, la denominación de la revista era transparente: “Río” por ser cauce abierto para las voces poéticas; “Arga” por tratarse de una revista elaborada en Pamplona. Con una tirada de 500 ejemplares, apareció en las librerías el tercer trimestre del año 1976.

La estructura de la revista se ha ido formando de manera progresiva, sin obedecer nunca a ningún esquema rígido establecido de antemano, dedicando la mayor parte de la misma a la publicación de poemas. Una sección acogió durante un tiempo las creaciones de poetas muy jóvenes  y otra estuvo destinada a salvar del olvido o a celebrar  a poetas navarros. Con el paso de los años se ha dado más espacio a estudios críticos e históricos, a la prosa lírica, al relato, al pensamiento poético. No ha faltado casi nunca una breve recensión de libros de poetas navarros, premios, homenajes...

La revista Río Arga viene desempeñando un importante papel cultural en la vida social navarra, como primera publicación duradera íntegramente dedicada a la poesía, de carácter laico y abierto a todas las voces y a  todos los estilos. Es un permanente estímulo para la creación y difusión de las obras de los poetas, navarros o no, Y gracias a su vocación universal, por sus páginas han pasado escritores de muy diversas tendencias poéticas.

Hoy, treinta años después, la  revista, patrocinada primero por Caja Pamplona y ahora por Caja Navarra -a la que debemos este último salto cualitativo-, sigue más  viva y fluyente que nunca. Sin renunciar a la forma sencilla, austera y pacífica, a la que estamos habituados, los que hoy somos sus responsables sabemos bien que la edición mundial en la red nos exige nuevos esfuerzos, nuevos y mejores resultados.